Eficiencia Energética

La nueva era de la iluminación

«La Comisión Europea asegura que con la irrupción de la iluminación LED se conseguirá en 2020 un ahorro de electricidad equivalente al consumo anual de 11 millones de hogares y una reducción del recibo de la luz de un 15%», con este titular se nos fue avisando del la llegada del fin de las bombillas halógenas.Una nueva normativa (Reglamento UE 2015/1428 de la Comisión) obliga a eliminarlas definitivamente, lo que en la práctica supone sustituirlas por la iluminación led: más barata, con una vida útil mayor y que además traerá a un considerable ahorro energético. En realidad, la puesta fuera del mercado de estos productos estaba prevista para 2016. «Cuando se cumplió la fecha, los fabricantes manifestaron que no estaban en condiciones de ofrecer al mercado un producto con la calidad suficiente y un precio razonable para sustituir de forma natural este tipo de lámpara», cuenta Domínguez. La UE decidió aplazar dos años la entrada en vigor de los nuevos requisitos de eficiencia energética, y desde el pasado 1 de septiembre ya se hizo efectiva la medida.

Fuente: Pixabay

La eliminación de la incandescencia se inició en 2009 con las bombillas de 100 vatios, a las que siguieron las de 75 y 60 vatios y, finalmente, las de 40 y 25 vatios en 2012. El apagón halógeno también ha sido progresivo.

La prohibición afecta a las bombillas halógenas, generalmente de cristal, que emiten luz omnidireccional y de casquillo E27 y E14. Pero aunque está prohibida su fabricación, los distribuidores pueden seguir vendiéndolas hasta fin de existencias (las estimaciones apuntan a que podrían agotarse en seis meses) para favorecer la incorporación de las nuevas tecnologías de iluminación en el proceso de eliminación de las lámparas más ineficientes.

Las ventajas que nos proporciona las bombillas LED es que su ciclo de vida útil se sitúa en hasta 50.000 horas de luz y su consumo es 2,5 veces inferior al de una bombilla de bajo consumo. Pese a su mayor precio, se estima que la inversión se recupera en uno o dos años y se calcula que, a lo largo de la duración de una lámpara LED, se ahorran entre 115 y 120 euros en relación a un foco halógeno, a lo que se suma el ahorro de emisiones de CO2 (el 17% del consumo eléctrico procede de las viviendas). Además, no se calientan, el encendido es instantáneo y no pierde calidad de luz con el tiempo.

Según nos describe en este artículo del diario El País,  la retirada del mercado de las lámparas halógenas permitirá «un ahorro energético y, por consecuencia, una reducción de las emisiones de CO2», asegura Mauro Anastasio de la ONG European Environment Bureau (EEB). Además, se producirá un «ahorro de materiales» y una «disminución de residuos», porque la vida útil de las LED es más larga y los consumidores comprarán menos bombillas, asegura. Aitor Domínguez del IDAE explica que las bombillas se pueden reciclar en centros especializados y que la mayoría de establecimientos de venta tienen puntos de recogida donde se pueden tirar cuando dejan de funcionar.

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